“Hey! said my name is called disturbance
Ill shout and scream, I’ll kill the king, I’ll rail at all his servants
Well, what can a poor boy do
Except to sing for a rock n roll band”
Street Fighting Man
Rolling Stones
Con nostalgia me siento a meditar en estos temas que me han acompañado a lo largo de mi vida y debo decirlo, me siento orgulloso de dos cosas: de haber descubierto que estoy hecho de la misma materia que los árboles y de haber pertenecido a esa generación que heredó un mundo lleno de prejuicios, mojigaterías y formalismos caducos, ¡el cual combatimos sin tregua ni piedad! Hicimos todo lo posible por desorganizar el mundo, anarquizarlo y después, infructuosamente, fundarlo de acuerdo a nuestros sueños e ilusiones, como en el montaje de una película.
Fundamentalmente, nuestro primer caballo de batalla fue la revolución sexual que despojó al sexo de todo tabú, permitiendo así que la juventud, desde ese momento y para siempre, lo disfrutara con vigor y sinceridad. También hablamos de libertad, de paz, de utopías, de droga (los paraísos artificiales) y de muchas cosas que iban a resonar para siempre en la conciencia de las posteriores generaciones. Estos nuevos mensajes llegaron a los jóvenes gracias al más universal de los idiomas: el Rock. Esta música poderosa y profunda, venía llena de todas las influencias de la música negra, como fueron el Blues y el Jazz. A gran volumen, henchido de disonancias y ruido, entró gritando duro, dispuesto a pisotear todas las melosidades, banalidades y frivolidades de la música popular conocida hasta el momento.
Hicimos de la guitarra eléctrica nuestro símbolo; también fue ametralladora y pluma. A ella se dedicaron los más grandes genios de nuestra generación: Los Beatles. Ellos fueron el acontecimiento musical más importante que haya conocido la historia, tanto por su aporte musical, con su ritmo pletórico de frescura y vitalidad que invitaba a una danza dionisiaca y desenfrenada, como por sus letras dirigidas a los adolescentes con palabras suaves y melodiosas, cargadas de contenidos filosóficos que afectarían de una vez y para siempre el pensamiento de la humanidad. Con mensajes breves, simples y luminosos como “déjalo ser” o “todo lo que el mundo necesita es amor”, llegaron al alma de una generación que los idolatró hasta la histeria. Su música, construida alrededor de la influencia del Rock and Roll de los años 50’s y de la antigua balada inglesa (genero éste que se remonta a la edad media), permitió que asumieran la responsabilidad de juglares contemporáneos, encargados de transmitir los ideales de una generación fatigada por la brutalidad, la irracionalidad de la guerra y de una sociedad capitalista en franca crisis. El grupo, hacia 1965, emprendió un viaje a la India, donde recibió la influencia de la filosofía budista que transmitirían a occidente, a través del álbum “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y que se convertiría en un verdadero icono generacional.
Desde sus comienzos relativamente humildes, tocando en sitios populares y toscos de jóvenes, en tabernas de Liverpool y Hamburgo, a fuerza de trabajo y de genio, alcanzaron una perfección interpretativa que les dio ese toque refinado y virtuoso que
caracteriza su música de los últimos años. Hacia 1969, por conflictos de liderazgo entre John y Paúl, el grupo se disolvió. John, posteriormente, creó quizás la más profunda y hermosa de las canciones: “Imagine”, un canto a la libertad y a la utopía de un mundo en armonía. Fue la suya una obra seria, contestataria y comprometida con los conflictos de la época. Finalmente, podríamos afirmar que el mundo sin los Beatles sería un sitio aún más triste, lúgubre y oscuro.
Contemporáneos a los Beatles, aparecieron los Rolling Stones con una propuesta, más que contraria, complementaria, tocando aquellas partes sombrías y agrias de la existencia como fueron su culto a lo demoníaco en “Symphathy for the devil”, a las angustias y desazones existenciales de “(I can’t get no) Satisfaction” y su canto a la droga en piezas como “Brown Sugar” o la taciturna “Sister Morphin”. Fue un grupo contundente, directo y severo que se ganó la fama a punta de ir en contravía. Su apariencia desaliñada y libertaria, y su aparente gusto hacia el mundo de las drogas influyeron profundamente en la aparición del hipismo. Por encima de todo, fueron la imagen de la rebeldía y el mugre en una sociedad hipócrita de apariencia impoluta.
Bob Dylan, el más grande poeta de la calle, surgió de las profundidades de la música folclórica americana, revitalizándola y modernizándola. Asumió la voz de la sociedad marginal del hombre norteamericano. Su música, preñada de un fuerte contenido ideológico, penetró también el drama humano. Cantó a los problemas cotidianos de esta sociedad sin rumbo, perdida y solitaria, a la existencia vana y falaz, donde el hombre se desperdicia en el desierto de una felicidad construida en el espejismo del consumo. Evidenció la corrupción de una política que llevó a este pueblo a la más injusta de todas las guerras conocida por el hombre moderno como fue la guerra de Vietnam. Escribió grandes canciones-poemas, citaré “Like a Rolling Stones” que según sus propias palabras: “fue la mejor canción que escribí”. Consigno dos estrofas donde se refleja su ironía:
Hubo un tiempo en que vestías muy bien,
Tirabas monedas a los vagabundos desde tu edén,
¿No es así?
La gente te decía: “Cuidado, muñeca, te vas a caer”.
Pensabas que te envidiaban.
Te reías de ellos,
Y de todo el mundo que estaba pendiente de ti.
Ahora ya no hablas tan alto,
Ya no pareces tan orgullosa
De tener que pedir para comer.
¿Qué se siente? ¿Qué se siente?
Al estar sin un hogar,
Como una completa desconocida,
Como una piedra rodante…
(Traducción Jesús Ordovás)
En el verano de 1969, en el estado de Nueva York, sucedió el fenómeno masivo musical más grande conocido hasta el momento: el concierto de Woodstock. Se reunieron allí 500.000 personas que, durante tres días de música, paz y amor, encontraron el “paraíso” y pusieron en práctica el estribillo de una canción de Crosby, Stills, Nash & Young: “Si no puedes estar con quien quieres, quiere a aquel con quien estás”. Participaron grandes grupos que alcanzaron en sus presentaciones el clímax mágico que produce la alucinación mística y artificial. Estuvo Santana, tocando el cielo con su guitarra virtuosa y poética. Jimi Hendrix, que destruyó con su guitarra todas las armonías en una interpretación del himno de los Estados Unidos, a punta de explosiones y sonidos de metralla. Janis Joplin, la versión blanca del blues negro. Ten Years Alter, intérpretes del más frenético Rock and Roll. The Who y su opera rockera, el inolvidable Joe Cocker y su catatónica interpretación de un tema de los Beatles, Canned Heat pidiéndole a su madre que le preparara los huevos del desayuno porque se va para Vietnam y otros más.
Cómo no sentir nostalgia por tantos poetas juntos, en esta época de sonidos prosaicos, letras banales y vulgares, en que la fama, como lo predijo Andy Warhol hace muchos años, dura quince minutos.
Carlos Rómulo Marín, arquitecto egresado de la Universidad Nacional. Actualmente es profesor de la Universidad Autónoma de Occidente en Semiótica visual e Historia del cine, dirije el cine club Agarrando pueblo de la UAO.
Los siguientes temas son extractos de un concierto que tuvo lugar en Il Mambo, en Bogotá, el 3 de marzo de 2011.
Intérpretes
Juan David Arango – Guitarra
Santiago de Mendoza – Batería
Julián Gómez – Contrabajo
Juan David Mojica – Saxo soprano
Temas
El payaso – Juan David Arango
245 – Eric Dolphy
Gradualidad – Juan David Arango
El payaso by Juan David Arango
Gradualidad by Juan David Arango
Juan David Arango (Bogotá, 1987), estudió guitarra en la Escuela de Música Mauricio Cristancho (actualmente Departamento de Música de la Universidad del Bosque), posteriormente ingresó a la Pontificia Universidad Javeriana donde realizó sus estudios por dos años y medio en el énfasis de Composición y Guitarra Jazz. Se recibió como músico profesional con énfasis en guitarra jazz en la Escuela de Música Contemporánea en Buenos Aires. Actualmente cursa estudios superiores en el Departamento de Jazz del Conservatorio Manuel de Falla y se encuentra dirigiendo, componiendo y tocando con la banda “Paum Ba”, además de continuar con el cuarteto “JuanDavidArango”.

Exit Through the Gift Shop (2010)
Director: Banksy
Cast: Banksy, Thierry Guetta, Shepard Fairey, Space Invader
Calificación: 4.5/5
“Hay algo fantástico en este documental y es la sensación de no saber, aún mucho después de haberlo visto, si la historia es una farsa o sucedió en realidad.”
Banksy es un artista inglés que surgió en la década de los noventa y que desde entonces ha sido reconocido y admirado por su arte callejero y su inquietante crítica social. A pesar de que sus obras han tenido una gran repercusión en el arte y la cultura popular y que se encuentran en varias partes del mundo como Londres, Israel o Nueva Orleans, poco se sabe de él porque ha permanecido oculto, no se conoce su cara, no se conoce su verdadero nombre, ni cómo localizarlo, y mucho menos da entrevistas. En “Exit Through the Gift Shop”, un documental estrenado en 2010, para sorpresa de todos, asume por primera vez el papel de director.
A primera vista, el documental narra la vida de un inmigrante francés, Thierry Guetta, que vive en Los Angeles junto con su esposa e hijos y se mantiene de la reventa de ropa defectuosa. Sin embargo, Guetta es también un camarógrafo aficionado, que registra en video prácticamente toda su vida. Esta pasión u obsesión es la que lo lleva a conocer muy de cerca el mundo del arte callejero y la que, después de muchos eventos inesperados y encuentros clandestinos en medio del surgimiento de todo un movimiento, lo lleva a conocer por extrañas coincidencias al mayor representante del género: Banksy. A partir de ese momento toda su historia da un giro… extraño. Repentinamente, por sugerencia de Banksy, Guetta se convierte en un artista callejero, adoptando el nombre de Mister Brainwash, y al poco tiempo vende su primer show por cerca de un millón de dólares.
Este filme suscita controversia al instante ya que es una magnífica crítica, por no decir burla, a la comercialización del arte y quizá al arte mismo también; además, trae a un ambiente cotidiano,
moderno y callejero discusiones propias de la filosofía y de la estética como el límite que separa a la realidad de la ficción o la estética no como una idea preestablecida sino como construcción social, entre otras. Hay algo fantástico en este documental y es la sensación de no saber, aún mucho después de haberlo visto, si la historia es una farsa o si sucedió en realidad. Hay algo en los hechos narrados en esta película, en algunas de las situaciones absurdas o ridículas que muestra, que lleva al espectador a pensar que aquello que se ve no es un acontecimiento de la realidad sino una invención de Banksy. Así, “Exit Through the Gift Shop” se saldría de la categoría de documental y sería un mockumentary, es decir, una película que emplea el formato del documental para narrar hechos ficticios. Queda la duda de si esta producción cabe en una u otra clasificación; algunos críticos proponen incluso que se trata de un nuevo género. De cualquier forma, engaño o no, el filme resulta fenomenal y exquisito de ver.
No me queda sino lamentar que no traigan producciones así a Colombia.
Santiago Jiménez
