The Song of Everlasting Sorrow by Po Chu-Yi (772-846 AD)

2010 March 4

China’s Emperor yearning, for beauty that shakes a kingdom,
Reigned for many years, searching but not finding,
Until a child of the Yang, hardly yet grown,
Raised in the inner chamber, unseen by anybody,
But with heavenly graces that could not be hidden,
Was chosen one day for the Imperial household.
If she turned her head and smiled she cast a deep spell,
Beauties of Six Palaces vanished into nothing.
Hair’s cloud, pale skin, shimmer of gold moving,
Flowered curtains protected on cool spring evenings.
Those nights were too short. That sun too quick in rising.

The emperor neglected the world from that moment,
Lavished his time on her in endless enjoyment.
She was his springtime mistress, and his midnight tyrant.
Though there were three thousand ladies all of great beauty,
All his gifts were devoted to one person.

Li Palace rose high in the clouds.
The winds carried soft magic notes,
Songs and graceful dances, string and pipe music.
He could never stop himself from gazing at her.

But the Earth reels. War drums fill East Pass,
Drown out ‘The Feathered Coat and Rainbow Skirt’.
Great Swallow Pagoda and Hall of Light,
Are bathed in dust – the army fleeing Southwards.
Out there Imperial banners, wavering, pausing
Until by the river forty miles from West Gate,
The army stopped. No one would go forward,
Until horses’ hooves trampled willow eyebrows.
Flower on a hairpin. No one to save it.
Gold and jade phoenix. No one retrieved it.
Covering his face the Emperor rode on.
Turned to look back at that place of tears,
Hidden by a yellow dust whirled by a cold wind.

As Shu waters flow green, Shu mountains show blue,
His majesty’s love remained, deeper than the new.
White moon of loneliness, cold moon of exile.
Bell-chimes in evening rain were bronze-edged heartbeats.
So when the dragon-car turned again northwards
The Emperor clung to Ma-Wei’s dust, never desiring
To leave that place of memories and heartbreak.
Where is the white jade in heaven and earth’s turning?

Lakes and gardens are still as they have been,
T’ai-yi’s hibiscus, Wei-yang’s willows.
A flower-petal was her face, a willow-leaf her eyebrow,
How could it not be grief just to see them?
Plum and pear blossoms blown on spring winds
Maple trees ruined in rains of autumn.
Palaces neglected, filled with weeds and grasses,
Mounds of red leaves spilled on unswept stairways.

Burning the midnight light he could not sleep,
Bells and drums tolled the dark hours,
The Ocean of Heaven bright before dawn,
The porcelain mandarin birds frosted white,
The chill covers of kingfisher blue,
Colder and emptier, year by year.
And the loved spirit never returning.

A Taoist priest of Ling-chun rode the paths of Heaven,
He with his powerful mind knew how to reach the Spirits.
The Courtiers troubled by the Emperor’s grieving,
Asked the Taoist priest if he might find her.
He opened the sky-routes, swept the air like lightning,
Looked everywhere, on earth and in heaven,
Scoured the Great Void, and the Yellow Fountains,
But failed in either to find the one he searched for.
Then he heard tales of a magic island
In the Eastern Seas, enchanted, eternal,
High towers and houses in air of five colours,
Perfect Immortals walking between them,
Among them one they called The Ever Faithful,
With her face, of flowers and of snow.

She left her dreams, rose from her pillow,
Opened mica blind and crystal screen,
Hastening, unfastened, clouded hair hanging,
Her light cap unpinned, ran along the pavement.
A breeze in her gauze, flowing with her movement,
As if she danced ‘Feathered Coat and Rainbow Skirt’.
So delicate her jade face, drowned with tears of sadness,
Like a spray of pear flowers, veiled with springtime rain.

She asked him to thank her Love, her eyes gleaming,
He whose form and voice she lost at parting.
Her joy had ended in Courts of the Bright Sun,
Moons and dawns were long in Faerie Palace.
When she turned her face to look back earthwards
And see Ch’ang-an – only mist and dust-clouds.
So she found the messenger her lover’s gifts
With deep feeling gave him lacquer box, gold hairpin,
Keeping one half of the box, one part of the hairpin,
Breaking the lacquer, splitting the gold.

‘Our spirits belong together, like these precious fragments,
Sometime, in earth or heaven, we shall meet again.’
And she sent these words, by the Taoist, to remind him
of their midnight vow, secret between them.
‘On that Seventh night, of the Herdboy and the Weaver,
In the silent Palace we declared our dream was
To fly together in the sky, two birds on the same wing,
To grow together on the earth, two branches of one tree.’

Earth fades, Heaven fades, at the end of days.
But Everlasting Sorrow endures always.

Vino

2010 February 25
by admin

He dado a entender que ya no tomo vino, que lo dejé y que ya nunca más se me vería con los labios tintos. Para ponerte al tanto, y además porque estás de cumpleaños, déjame que te lo explique. Decía que, desde hace ya un tiempo, un tiempo largo, dejé de tomar vino. Tú que me conoces debes estar aún más extrañada. Y a decir verdad el motivo no es nada usual, es decir, no se explica mejor porque dejara de gustarme o porque me traiga recuerdos ingratos o cosas por ese estilo. Te cuento porque quizá tengas algo que ver. Todo comenzó tras mi regreso del Uruguay, justo tres semanas después. Sucede que, como es natural, cuando se pierde a quien se quiere, el cuerpo de las personas sufre cambios ligeros, apenas perceptibles, como la aparición de uno o dos lunares o quizá algunas canas. Sin embargo, hay ocasiones, casos extraños, en que dichas reacciones pueden llegar a ser realmente escandalosas como te darás cuenta. Una tarde, ya en Bogotá, hubo un momento de esos en que es menester un vino. Había sido un día largo y frío, y nada habría sido mejor para descansar el ánimo. Por suerte, y como ocurre cada tanto, había una botella sobre el chiffonnier. Saqué de uno de los cajones un sacacorchos, la destapé y le dejé reposar unos segundos mientras bajaba la copa del alto mueble donde se guardan las copas. Volví, y mientras la llenaba tuve la sensación de que algo no andaba como debía, aunque siendo sincero no le presté mucha atención y pudo más el cansancio. Justo después de la segunda copa comencé a notar cómo se dibujaba, lentamente y de color rojo oscuro tu nombre sobre las yemas de mis dedos. Al principio, como te estaba pensando se me hizo normal. Me comencé a preocupar cuando, como hormigas, tu nombre comenzó a multiplicarse y a deslizarse a lo largo de mis dedos. Al cabo de unos minutos tenía las manos completamente pintadas y tu nombre se repetía más de mil veces sobre mi piel. Por suerte la botella se acabó y la invasión sólo sobrepasó los codos. Los siguientes dos días no pude salir de casa. El tercer día en la mañana mis extremidades al fin tenían su color habitual. Desde entonces no tomo vino con nadie como te podrás imaginar. Aunque debo confesar que de vez en cuando, en esas noches tristes, abro una botella y por un par de días es lindo tenerte en mis brazos.

Tonto

2010 February 25
by admin

En la vida hay que ser un tonto. Un buen tonto. Un tonto con ganas de vivir. Vulnerable. Chistoso. Un tanto idiota. Despreocupado. Que diga saber todo. Que todos sepan que no sabe nada. Que no piense mucho. Que no se preocupe. Que viva. Que viva. Que se enamore y no lo parezca. Que sufra poco. Que sea como un niño a quien hay que criar. A quien hay que enseñar. Que no se apegue a las personas. Que dé sentido e ilusión a esas otras vidas, que, hundidas, sabias, oscuras y enamoradas de ellas mismas, fácilmente se apegan.

… abajo.

2010 February 25
by admin

A veces pasa que se mira desde arriba un vaso, moviendo las alas, viendo tantas cosas, tocando tantas otras, volando, siendo una mosca. Luego algo, un olor dulce, seductor, inevitable, untado de pasión, de odio y vino llama desde el vaso. Insinuándose, cautiva a la que sobrevuela, que ingenua y distraída se acerca, se para en el borde sobre sus patitas, lo rodea, lo hace varias veces, lo abraza, se encanta, se deja llevar, cae lentamente en un trance voluntario y desinhibido, y cede, y baja acariciando las paredes traslucidas, en espiral, como si no fuera ya suficientemente malo. Todo sucede sin interrupciones, se presiente la agonía y, sin embargo, se anhela el fondo. Se sabe en lo más profundo del corazón que no hay regreso, que nunca más se va a volar.

Bailaba bien

2010 February 25

Él se movía con una gracia inigualable. Bailaba bien. Arcos y giros, uno tras otro, el siguiente como el anterior, o quizá mejor. Se paraba en puntas. Se dejaba caer. Paraba, y el mundo lo hacía con él. Brinco tras brinco se inventaba el bailar. Sus piernas lo sabían todo. ¡Esos saltos! Todo era tan suave, parecía estar atado a una nube que le cargaba, como si no pesara. Como si él mismo fuera una nube. Como si todas las nubes fueran como él.

El lunar

2010 February 25
by admin

Sus mejillas estaban rojas, completamente rojas. La matera sobre el marco de la ventanita no dejaba ver mucho, ni hacia fuera ni hacia dentro. Desde afuera, sólo se veía el techo. Desde adentro se veía el cielo. Allí nunca hubo puerta. Pude ver sólo lo que ese pequeño hueco entre las tablas dejaba. Siempre temí que me viera, no se porqué, ella no podía salir. Luego vi sus ojos miel. Luego su tez blanca. Luego sus labios. Sentí tanta emoción, ella me gustaba, al menos lo poco que veía. O quizá lo que me gustaba era poder verla, poder ver tan poco. Su espalda era perfecta, de eso no cabía duda, lo supe por el lunar.

El día en que un buda nació…

2010 February 25

El día era hermoso. Si no fuera porque sólo él podía disfrutar del gozo de verlo todo perfecto, diría que aquel día lo era. El nacimiento, sin ser metódico, transcurrió como si cada movimiento hubiera sido planeado para conmover al observador. No hubo extravagancias. Todo fue sutil. Rápido, aunque mientras duró no pareció así de rápido. El pasto se movió apenas para crecer un centímetro o dos. Todo cuanto había por allí floreció. Todo embellecía. A las jirafas les salieron nuevas manchas. Los colmillos de los elefantes crecieron varias pulgadas y se enroscaron un poco. Las orugas cambiaban a mariposa de repente, si me descuido un segundo, pierdo las crisálidas. Creo haberme puesto más bello yo también. Los árboles crecían ramas y se hacían más altos. Los girasoles ya no seguían al sol. Todo lo que tenía ojos miraba hacia allí. El huevo se abrió. El sol y la luna veían también. Salió del huevo. Lo hizo gordo, sonriente, con las orejas grandes. Majestuoso. Sucedió tal y como lo decía en el manual. Cuando lo leí me pareció que exageraba, pero no fue así.

… de falda.

2010 February 25
by admin

La puerta, la noche, la avenida, un café, el beso, los saberes de una puta y el llavero de plata que no descansaba llaves son mi único recuerdo después de hoy al despertar (…)
De madera, opaca, pesada, rechinante, vieja y agrietada (…) me alejaba de ella, dejándola atrás sabiendo lo que hacía, sabiendo que no debía. Cabizbajo vislumbré en un charco el reflejo de la luna, a la que me negué a mirar pues el peso de memorias harían de lo a vivir un poco más indigno. Seguí caminando.
Me desenvolví de ese momento de pensamientos y me hallé pisando asfalto que hacía horas carros no habían pisado, sin prisa, levanté la mirada y justó ahí, parada en el andén estaba ella, de falda, expectante y sus labios de rojo fuerte.
Me vio, sonrió, me abrazó y jalándome de la mano se apresuró a llevarme a un lugar que ella conocía. Entramos, me senté, lo pedí con brandy y por última vez en la noche la miré a los ojos. Me acerqué a ella, la vi cerrar los ojos y me estremecí mientras sus labios tocaban los míos. Hablamos poco en realidad, estuvimos sólo un rato ahí.
No me fijé a donde me llevó después, no lo recuerdo bien hasta que estuve sentado, en la esquina de una cama esperando a que saliera del baño.
Si algo bien recuerdo fue mi sorpresa al verla, fue inolvidable. Aturdido de deseo me dejé llevar por la lujuria. Pasaron las horas. Después de un cigarrillo me quedé dormido…
Antes de abrir los ojos sabía que ella no seguía ahí y lo siguiente que vi fue la ausencia de mis llaves sobre la mesa de noche.

Ella sí

2010 February 25
by admin

Esta es la historia de un hombre que sin saber vivir bien solo, intenta, desde que se levanta hasta que se acuesta, con suma pasión, con deseo profundo, creyendo en un algo que desconoce, con esperanza al fin, convencer a una mujer de que vivir con él es bueno. Luego, él se da cuenta de que vivir con una mujer no es bueno. Nunca lo ha sido. Es también, la de una mujer que sin saber vivir bien sola, intenta, adornándose, con esperanza suma, creyendo en la vida buena, con todo su corazón, convencer a un hombre de que vivir con ella es bueno. Luego, ella se da cuenta de que vivir con un hombre no es bueno. De que nunca lo fue. Ciegos, creen que la vez siguiente es diferente. Después de muchos intentos, de muchos caprichos, de muchos hombres y mujeres, de mucha esperanza y sin más remedio, él se echa a morir y ella pierde la cabeza.
Conocí, sin embargo, un caso en el que él nunca se dio cuenta de que vivir con ella era malo. Ella sí. Lo curioso del caso es que él, como consecuencia apenas lógica, se mató, pero ella… estaba tan bonita.

Portavasos

2010 February 25

En casa tengo un portavasos muy raro, y no es que no parezca un sujetalibros, pero a decir verdad sus servicios prestados le han definido esta vez y no su intensión primera. Esto es importante porque el portavasos de que hablo me lo dio ella. Y es que entre nosotros todo fue así. Yo siempre fui un sujetalibros que se pasaba los días siendo portavasos.