Breve referencia sobre el secreto que alberga la palabra suspiro en la escritura de un pequeño cuento que nunca leí
Aclaraciones. Lo que esta breve referencia pretende no es lo que pretenden otras breves referencias, suponiendo que las breves referencias referencian de manera corta y sustancial lo que pretenden referenciar. Sin embargo, el título de este escrito, lejos de ser pertinente, no porque no sea explícito en si mismo, sino porque nada tiene que ver con lo que está aquí escrito, que finalmente no referencia nada y comienza queriendo ser algo así como una referencia crítica con insinuaciones de ensayo, con anhelo de contenido poético pero finalmente nada más que palabras juntas con casi nada de sentido, un poco espero, pero sí con intenciones de descifrar el secreto que esconde la palabra ’suspiro’ en un pequeño cuento que alguna vez se escribió (…) y que yo nunca leí.
Un suspiro en el momento justo; un encuentro entre pensamientos, historia propia y ajena, emociones y un suspiro; puede desencadenar, aunque un físico posmoderno lo ponga en duda, energía anhelada y aún inimaginable por los físicos cuánticos. Pudiéndose argumentar esto sencillamente con la siguiente afirmación: “Ignorando ellos, los físicos, que fue un suspiro en el momento justo lo que precedió y quizá, no porque dude de ello sino porque sería algo arrogante de mi parte no dar el beneficio de la duda a todos los físicos que lean esto, dio inicio a aquello que llamo vida y todas sus sucesiones”. Energía capaz de todo.
Dicen también que cuando la gente suspira es porque la locura ha logrado encontrar al amor (…), y es porque siempre lo anda buscando, está enamorada quizás o simplemente loca. Pese a la intrínseca intención de esta afirmación, la de señalar que se tiene que estar loco para amar o que amar vuelve loco o lo que bien se pueda entender por la misma, y que el suspiro, lejos aún de entender sus secretos, cataliza de una manera tan especial, tan única, tan inigualable y tan inocente este encuentro; no es más que una forma un tanto poética y romántica de dar una explicación al incomprensible secreto contenido en el suspiro.
De cualquier manera, no se pueden suponer tan extravagantes propiedades a un suspiro sin tener en cuenta, al menos por un momento, que un suspiro no siempre es bueno porque bien recuerdo que suspiré, estaba sentado en la estación esperándola, y fue curiosa coincidencia la de la estación, pues yo sólo era una de ellas en su camino (…).

